Plan de Seguridad Pública 2010-2014
PLAN DE SEGURIDAD PÚBLICA 2010 - 2014
PRESENTACIÓN
El Gobierno del Presidente Sebastián Piñera se ha propuesto construir un Chile en el que todos sus ciudadanos tengan la posibilidad de desarrollar su potencial y realizarse en la vida. Un país en el que cada chileno, con sus talentos y esfuerzo, más la ayuda solidaria del Gobierno frente a la adversidad, pueda hacer realidad sus sueños. Lo anterior, en el contexto de un conjunto de valores compartidos por la inmensa mayoría de nuestro país, como son la libertad y la equidad, el fortalecimiento de la familia y la comunidad, y el rechazo de toda forma de discriminación. Se trata de un país de oportunidades, seguridades y valores.
Para hacer realidad este anhelo, tenemos muchas tareas pendientes. Pero estamos preparados para enfrentar cada desafío, en la convicción de que nuestro pueblo merece una vida mejor, más próspera y más segura.
Ciertamente que terminar con la pobreza y la indigencia es un imperativo ético. Mejorar la calidad de la educación y de la salud constituye un desafío impostergable. Recuperar el crecimiento económico y crear empleos con sueldos justos son objetivos esenciales. Pero hay una tarea que ha sido la principal causa de preocupación de los chilenos por la mayor parte de la última década: la Seguridad Pública.
No es extraño que sea así. La delincuencia es un flagelo que agrede nuestras seguridades más básicas. Impide a nuestros hijos ir o volver tranquilos del colegio, a nuestras madres salir confiadas a trabajar, a nuestros comerciantes abrir seguros su negocio, a nuestros jóvenes estudiar y entretenerse sin temor.
Esas seguridades primordiales que la delincuencia nos arrebata cada día, son las bases sobre las cuales debemos construir, para todos, el país de oportunidades, seguridades y valores que imaginamos. Para levantar ese país, para que cada chileno lleve adelante sus sueños y esperanzas sin temor, necesitamos que en nuestras ciudades, barrios y calles primen el orden y el respeto. Orden y respeto por los demás ciudadanos y por sus derechos, por la propiedad ajena, por la autoridad y por las leyes y normas de buenas costumbres que rigen nuestra convivencia civilizada.
En este documento, el Gobierno presenta el Plan Chile Seguro, que contempla un conjunto de acciones a desarrollar en el período 2010-2014 para combatir la delincuencia. Es un plan ambicioso, que requerirá el compromiso de todos. Pero no puede ser de otra manera. Hoy la delincuencia nos golpea mucho más fuerte que hace diez años. Según datos de las policías, actualmente se reciben 2,6 veces más denuncias que hace una década. Y, cada año, uno de cada tres hogares es víctima del delito.
Aunque es un fenómeno generalizado, la delincuencia afecta además con mayor fuerza a los chilenos más pobres. Casi el 90% de los delitos son cometidos contra hogares de estrato socioeconómico bajo, y existen barrios enteros en nuestro país que virtualmente están tomados por bandas organizadas de narcotráfico, lo que refuerza un ciclo negativo de violencia, aislamiento y pobreza, del que es difícil salir.
Las drogas y la violencia están haciendo daño en nuestros colegios, que se han convertido en lugares frecuentes de victimización de nuestros niños y jóvenes.
La mitad de los locales comerciales del país son victimizados cada semestre, uno de cada tres niños es blanco de violencia física grave, y uno de cada cuatro chilenos se siente muy inseguro caminando solo por su barrio cuando está oscuro.
Sólo para hacerse una idea de la magnitud del problema, cada año los costos sociales de la delincuencia para nuestro país superan todo lo que invertimos en educación superior.
El Plan Chile Seguro contempla cinco áreas centrales que permiten abordar el problema en toda su magnitud. En esto no caben miradas simplistas. Debemos prevenir el surgimiento de carreras delictivas, proteger a nuestras comunidades, sancionar a quienes cometen delitos, proteger a las víctimas y rehabilitar y reinsertar en la sociedad a quienes cumplen sus penas.
La prevención es el punto de partida de nuestro Plan. Aunque erradicar del todo la delincuencia es una meta que ningún país ha alcanzado, debemos ser ambiciosos y trabajar por construir un país que tenga al mismo tiempo menos delitos y menos chilenos en las cárceles. Para eso es fundamental prevenir, es decir, intervenir temprano para que nuestros niños y jóvenes no entren en carreras delictivas. El Plan considera, entre otras medidas de prevención social, intervenciones en colegios vulnerables para fortalecer el cuidado y la educación de niños que concentran factores de riesgo que podrían llevarlos a cometer delitos, estrategias de prevención del consumo de alcohol y drogas, e iniciativas contra la violencia intrafamiliar.
Junto con la prevención social, una tarea esencial para evitar que ocurran delitos es proteger los lugares donde éstos habitualmente se producen y entregar información a la ciudadanía para que tome medidas que reduzcan su vulnerabilidad. Las medidas de prevención situacional incluidas en el Plan Chile Seguro consideran diseñar y construir espacios físicos menos vulnerables, contar con más y mejor presencia policial, apoyar iniciativas de seguridad privada y atacar los mercados de venta de bienes robados, para reducir la motivación de quienes cometen delitos contra la propiedad.
Sancionar a quienes cometen delitos es básico para reducir la victimización en el corto y mediano plazo y terminar con la sensación de impunidad. Por ello, entre otras iniciativas, el Plan busca mejorar el control de quienes están sujetos a medidas cautelares o cumplen penas alternativas, y castigar a quienes cometen delitos menores en forma reiterada. Apunta también a reducir el archivo de causas no resueltas y a facilitar y hacer más eficaz el trabajo investigativo de las policías. Contempla asimismo una muy decidida estrategia contra el tráfico de drogas y propone crear fiscalías especializadas para delitos de alta complejidad.
Para cuando no haya sido posible prevenir la ocurrencia de delitos, trabajaremos en apoyar a las víctimas, aumentando y mejorando la cobertura de nuestros programas de atención, a través de una política nacional y de un nuevo estándar de funcionamiento para los centros administrados por el Estado. Poner a las víctimas en el centro de nuestros esfuerzos equivale a entregarles asesoría integral, más y mejor información y, dependiendo de cada caso, ofrecerles acciones de protección, brindarles atención médica e intervenciones psicológicas o psiquiátricas para reparar el daño.
Por último, además de asegurar que impere la justicia, debemos trabajar porque llegado el momento, quienes cometen delitos tengan derecho a una segunda oportunidad. Entre otras cosas, el Plan Chile Seguro busca que los jóvenes que tuvieron su primer contacto con la delincuencia a temprana edad sean acogidos y apoyados para interrumpir una posible carrera delictiva. Contempla también iniciativas para facilitar el trabajo en las cárceles y permitir así a las personas privadas de libertad dar un mejor uso a su tiempo y capacitarse para tener una reintegración más exitosa una vez cumplida su condena. El Plan fortalece además los programas de reinserción social y busca reducir la reincidencia delictual.
Tenemos la convicción de que este Plan, que busca brindar a los chilenos una vida más segura y con mayor tranquilidad, es un desafío de Estado y no sólo un propósito de este Gobierno. Por esta razón, y tal como manifestamos al lanzar la Agenda Legislativa de Seguridad Pública del segundo semestre de 2010, para llevar adelante el Plan estableceremos cuatro alianzas estratégicas contra la delincuencia.
Una primera alianza es con la comunidad, representada por sus juntas de vecinos, dirigentes gremiales, directores de escuelas y colegios, propietarios de locales comerciales y clubes deportivos, entre otros. Esta alianza se materializará principalmente en la intervención de barrios ?tanto residenciales como comerciales? en el marco del Programa Barrio en Paz y otros programas orientados a la reducción de la victimización que se describen en este Plan.
Una segunda alianza es la que ya se encuentra en marcha con Carabineros de Chile y la Policía de Investigaciones. Producto de ella ha nacido el Escuadrón Centauro de Carabineros, que ha permitido un trabajo permanente y fecundo en la prevención delictual y el control policial en barrios intervenidos, así como el fortalecimiento del trabajo de los planes cuadrantes. En el caso de la alianza con la PDI, se han logrado resultados muy alentadores en el control del narcotráfico, en la identificación y captura de delincuentes peligrosos que se encontraban prófugos de la justicia y en la ejecución de planes selectivos antidelincuencia que ya han permitido la detención de cientos de personas con órdenes de aprehensión pendiente.
También cimentaremos una alianza con municipios y corporaciones sin fines de lucro que tienen objetivos coincidentes con nuestro Plan de Seguridad Pública. Como se describe en este documento, estableceremos convenios de colaboración para que bajo esquemas concursables, y con resguardo de la debida transparencia y rendición de cuentas, sea posible traspasar a dichas entidades recursos públicos y buenas prácticas a fin de sumarlas más eficazmente en el logro de las metas que nos hemos propuesto.
Finalmente, la cuarta alianza debe concretarse con el Congreso Nacional y con cada uno de sus integrantes, cualquiera sea la fuerza política que representen. Intentar reservar sólo para el Gobierno la agenda de Seguridad Pública sería miope e implicaría prescindir de la valiosa iniciativa y el esfuerzo de actores que no pueden estar ausentes en una tarea de esta relevancia.
En el mismo espíritu, de hacer de la lucha contra la delincuencia un desafío de Estado, este Plan recoge y continúa las experiencias exitosas de gobiernos pasados, y las nuevas políticas que propone fueron concebidas con una mirada de largo plazo. Estamos confiados en que el Plan Chile Seguro tendrá efectos tangibles y profundos en la calidad de vida de los chilenos durante este gobierno. Pero la batalla contra la delincuencia no terminará el 2014, por lo que el Plan busca generar el consenso necesario para tener continuidad en el tiempo.
Quiero, en nombre del Presidente Piñera, agradecer a Carabineros de Chile, la Policía de Investigaciones, el Ministerio Público, el Poder Judicial, el Ministerio de Justicia, Gendarmería de Chile, la Corporación de Asistencia Judicial, el Sename, el Ministerio de Educación, el Ministerio de Salud, el Ministerio de Planificación Nacional, Sernam, Conace, Junaeb y las municipalidades; a diversas fundaciones y organizaciones sin fines de lucro, centros de estudio, la sociedad civil, miembros del Congreso Nacional y a todos quienes han contribuido directa o indirectamente desde éstas y otras organizaciones a la elaboración de este Plan.
Desde el Ministerio del Interior queremos liderar este esfuerzo común, articulando las contribuciones de todos y ofreciendo los espacios de diálogo y cooperación que faciliten y potencien el trabajo conjunto. Los invito a leer este Plan, a contribuir a perfeccionarlo y a sumarse con convicción para llevarlo adelante.
Rodrigo Hinzpeter K.
Ministro del Interior